¿Empieza el buen tiempo y eres de los que no puedes tirar de tu cuerpo? es normal. El aumento de
la temperatura, más horas de luz y cambios en los hábitos suponen pequeñas agresiones externas
que al final sumado a nuestro estrés cotidiano hace que la balanza se incline a favor de éste y el
cuerpo no tenga suficiente recurso para afrontarlo, apareciendo cansancio físico y mental que es a
lo que llamamos astenia.
Hoy os voy a dar a conocer el término “adaptógeno” empleado para explicar la propiedad principal
aque se le atribuye a la planta medicinal protagonista de este artículo. No es un muy riguroso
desde un punto de vista científico, pero se empezó a emplear allá por los años 50 para definir
aquella propiedad capaz de aumentar la resistencia del organismo frente a la fatiga y el estrés
recuperándolo a su estado óptimo y sin efectos secundarios.
Es el caso del Eluterococo (Eleutherococcus senticosus) o también conocido como ginseng
siberiano, cuya raíz compuesto principalmente por eleuterósidos, es capaz de restablecer el
equillibrio alterado en nuestro cuerpo por situaciones de estrés excesivo que nos generan fatiga,
cansancio, falta de atención,irritabilidad, dolor de cabeza.... Sólo actúa cuando en el organismo
existe un desequilibrio real proporcionándole energía suficiente para adaptarse a esos periodos
en los que necesitamos un plus de energía. Además no produce excitación lo que permite su
utilización en aquellas personas con problemas de hipertensión arterial.
Se recomienda su uso por la mañana durante dos meses para después descansar. Es interesante
la combinación junto a otras plantas tónicas, energizantes que actúen en sinergia y potencien su
beneficio.
