Hoy quiero presentaros unas de las plantas medicinales más conocidas y más interesantes como es el Ginseng. Es muy frecuente que nos preguntéis en la farmacia por productos que lo contenga y por mi experiencia es habitual que vengáis con una información predefinida que a veces es errónea. Veamos un poco de la historia sobre el ginseng, las variedades que existen y cuales son realmente sus propiedades y que beneficios nos puede aportar a nuestra salud. Además os daré algún consejo a la hora de seleccionar el producto más adecuado.
Empecemos por su origen. El ginseng es el nombre común que se le da a la especie denominada por C.A. Van Meyer como Panax ginseng que proviene del griego “pan” (todo) y “axos” (medicina) lo que significa “cura todo”. Su existencia se remonta a más de 5000 años, sin embargo, no es hasta mediados del siglo XIX cuando aparecen las primeras investigaciones en Estados Unidos. En 1957 gracias al Dr. Breckman, se impulsa el conocimiento y aplicabilidad terapéutica de la planta mediante una revisión de todos los estudios llevados a cabo hasta entonces dejando la puerta abierta a los futuros estudios que concluyeron con la determinación de más de 30 ginsenósidos distintos, con acciones bien diferenciadas.
De forma silvestre se distribuye en el este asiático y Estados Unidos, ocupando Corea un lugar privilegiado por sus condiciones climatológicas ideales. Según el tiempo de recolección y procesado se distinguen dos variedades de ginseng denominados ginseng blanco y ginseng rojo. El ginseng blanco se recolecta a los cuatro años, se limpia y seca mientras que el ginseng rojo se recolecta a los seis años, se limpia y se somete a un proceso de escaldado con vapor y secado adquiriendo su tonalidad y sabor característicos. El ginseng rojo es la variedad de mayor calidad ya que durante su procesado se consigue inactivar enzimas que desestabilizan la calidad del producto final y además se consigue un contenido mayor en principios activos lo que potencia sus propiedades farmacológicas y disminuye sus efectos secundarios.
La parte del ginseng que nos va a repercutir positivamente en nuestra salud es la raíz, cuyo principal principio activo al que se le atribuye sus propiedades son los denominados ginsenósidos (2-3%). Los ginsenósidos se dividen a su vez en dos grupos: derivados del grupo damnarano, del que solo hay un representante (Ro) y los derivados del grupo oleanano de los que se han aislado el resto de ginsenósidos conocidos que son alrededor de 30, denominados como ginsenósido Ra 1 , Ra 2 , Rb 1, ….ect. Además de estos existen otros principios activos aislado del ginseng pero con menor incidencia en sus propiedades como son polisacáridos de alto peso molecular denominados panaxanos, aceite esencial o panaceno y vitaminas principalmente del grupo B.
Un consejo, cuando estéis frente a un producto que contenga ginseng fijaros bien si en el envase viene descrito si contiene ginsenósidos y en qué cantidad. Esto nos está dando información de que se trata de un producto normalizado en principio activo lo que nos da garantía de que se trata de un producto de calidad.
En cuanto a sus propiedades, son innumerables desde un punto de vista tradicional ya que desde hace miles de años se conocía y se utilizaba como una autentica panacea. Hoy día tras numerosas bibliografías, revisiones y estudios, diversos estamentos oficiales han normalizado la aprobación de su uso. Es el caso de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), aprueba su uso para el tratamiento de los síntomas de la astenia,fatiga y sensación de debilidad. La comisión europea por otra parte, aprueba su uso en casos de agotamiento físico, mental y astenia. La OMS lo indica para prevenir y reparar las propiedades físicas y mentales en aquellos casos de debilidad, perdida de concentración y agotamiento.
El ginseng debe ser utilizado en dosis diarias de entre 0,5-2 g de raíz o preparados equivalentes, empleándose dosis mayores a corto plazo (15-20 días) con descanso de dos semanas en jóvenes sanos y a largo plazo, dosis menores en personas mayores con alguna enfermedad en cualquier caso no superando la dosis diaria de 2 gr ni los tres meses de tratamiento. Solo en aquellos casos en los que utilicemos el ginseng para la mejora del rendimiento físico podremos utilizar dosis iguales a 2 gr de raíz o preparados equivalentes, en tratamientos de una duración mínima de 8 semanas.
En cuanto a sus posibles reacciones adversas una revisión sistemática concluyó que aquellos preparados que contienen como único ingrediente ginseng son bien tolerados a la dosis y tiempos recomendados. Los efectos adversos son generalmente leves y reversibles. Sin embargo sí que debemos tener precaución al asociarlos a bebidas estimulantes especialmente con cafeína, en caso de hipertensión, ansiedad, taquicardia, ect.
Es evidente una vez más la importancia de utilizar preparados estandarizados que nos permitan conocer que ginseng estoy utilizando (ginseng rojo posee más actividad) o que cantidad contiene para así ajustarnos a las pautas recomendada. Solo de esa manera, conseguiremos utilizar productos de calidad con lo que obtengamos eficacia y seguridad.